lunes: comienzos huérfanos y amputados


Lo que me dijeron una vez es que el problema es que yo tenía muchos comienzos. Muchos comienzos acumulados uno apilado encima del otro y que lo que me faltaba eran continuaciones y finales para ir apilando encima de los comienzos, en ese orden: primero sobre los comienzos las continuaciones correspondientes a cada comienzo y luego sobre las continuaciones los finales correspondientes a las continuaciones de los comienzos, que es como se suele estilar.
En realidad la multiplicidad de mis comienzos no fue señalada como un  problema sino que fue una observación algo a vuelo de pájaro, en medio de la conversación, pero me quedé pensando, y eso hizo de la observación un problema, si pienso que pensar es un problema, como pienso.
Esta semana lo que me dijeron es que el problema es otro y lo tengo yo y no está apilado en ninguna parte. Me dijeron que el problema es que pienso de manera compartimentada introducción-nudo-desenlace y que ahí realmente es donde se me echó todo a perder. Hubo una alegoría que ahora no recuerdo mucho sobre el final de los tiempos y la atomización de todo.
Todo incluye lo que quiero decir cuando quiero decir algo.
Así que ahora cada vez que se me ocurre un comienzo y lo anoto antes de que se me escape no me importa dejarlo ahí medio huérfano y abandonarlo a su suerte. El comienzo es en sí un todo y ya no una parte de algo, y bien se las puede arreglar si le pongo un punto final para que no se desabrigue o se sienta un poco amputado. También puede haber comienzos amputados si se me da la gana pero eso

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